Tener una piscina no es cuestión de metros, sino de cómo se diseña el espacio.
En jardines pequeños, cada decisión cuenta: las formas, los materiales, la relación con el entorno y, sobre todo, la sensación que transmite el conjunto.
Las piscinas de arena Biodesign son una de las mejores soluciones para este tipo de espacios. No solo por su estética natural, sino porque permiten integrar el agua sin saturar el jardín, creando ambientes equilibrados, funcionales y visualmente ligeros.



Diseñar una piscina cuando el espacio es limitado
En jardines pequeños, una piscina tradicional suele convertirse en el elemento dominante. Bordes rectos, líneas duras y acabados convencionales tienden a “partir” el espacio y reducir la sensación de amplitud.
Las piscinas de arena, en cambio, se adaptan al entorno gracias a:
- Formas orgánicas, que suavizan el espacio
- Entradas progresivas al agua, sin cortes bruscos
- Texturas naturales, que conectan con el jardín
- Colores suaves, que reflejan la luz y amplían visualmente el espacio
El resultado no es una piscina “colocada” en el jardín, sino un paisaje acuático que parece haber estado siempre ahí. Además, el diseño y la tecnología Biodesign permite incorporar zonas diferenciadas incluso en superficies reducidas:
- Áreas poco profundas para relajarse
- Rincones de agua en calma
- Bancos integrados
- Curvas que guían el recorrido visual
Todo ello sin perder fluidez ni sensación de amplitud, como muestran las imágenes aéreas y los detalles de borde que acompañan este proyecto.



¿Tienes un jardín pequeño?
Un espacio reducido no tiene por qué limitar el diseño ni la experiencia. Con una piscina de arena bien pensada, incluso menos de 60 m² pueden convertirse en un lugar de calma, agua y naturaleza.
Si estás valorando integrar una piscina en tu jardín, estudiamos cada proyecto de forma personalizada, adaptándonos al espacio, al entorno y a la forma en la que quieres disfrutarlo.
📩 Cuéntanos tu idea y la diseñamos contigo.